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“No seas un fashion blogger”

Por: Edgar Tescum

Advertencia: este artículo no pretende ser ofensivo. Sólo amarillista y algo sensacionalista con el único fin de generar likes. Influencers, en realidad los amo.

El creciente índice de consumo y su culto nos ha llevado a escuchar constantemente escuetas tautologías como “la moda está de moda”. Sin embargo lo escuchamos tanto que es muy probable que debamos detenernos un momento a prestar algo de atención, pues según Godart, “la moda es un hecho social tota”l (desde el punto de vista de Marcel Mouss), es decir que implica dimensiones económicas, religiosas o jurídicas y no puede reducirse a sólo uno de esos tres aspectos.

 

Desde hace algunos años la industria de la indumentaria tuvo un boom difícilmente cuantificable, respaldado por la facilidad de dar una opinión a través del uso de las redes sociales virtuales (Bloggers / influencers). Hoy los que se llaman a sí mismos expertos en el amplio mundo del Fashionology (una aberración etimológica si me lo preguntan), definen esas redes como:

 

“El lugar de encuentro de las distintas ciencias sociales en torno a un objeto común; y por otro lado es una tentativa de reconciliar el tiempo de la moda, en continua renovación, con el tiempo de la ciencia, aplicado al análisis de los hechos y a la construcción de teorías.”

 

Sin embargo, muchos otros terminan defendiendo el término con citas arribistas de creativos de marcas cuyos diseños probablemente nunca tengan la oportunidad de tocar (por sus precios descomunales). Pero que, eso sí, atraen a un centenar de fans, likes, shares y retweets que siempre estarán dispuestos a venderle a las marcas de la zona como estadísticas, para que les regalen un llavero con el logo y les concedan un lugar en la fila w. Ya saben, muy cerca del frontrow de su Fashion Week local.

 

 

Sin embargo, “no todos son villanos queriéndote matar” o venderte algo por medio de sus publirreportajes. Hay un gremio de conocimientos sociológicos profundos creciendo desde los días de Barthes, hasta hoy con genios contemporáneos en materia de consumo y es en su conocimiento que basamos nuestra investigación sobre un grupo muy general: Los fashion Bloggers (ahora influencers, pronto algún otro nombre lo suficientemente rimbombante o normcore en su defecto).

 

 

En algún punto de la historia el máximo exponente del pop, Andy Warhol, propuso que el acceso a todo para todos y que llegaría el día en que todos tengamos nuestros 15 minutos de fama. Paralelo a esto, empezó a producir y remezclar imágenes digitales generando algo muy similar a lo que hoy se conoce como Glitch Art.

 

Algunas décadas después de ello surge el internet comercial y con ello surgieron los blogs: Una manera de periodismo o de llevar un diario personal de manera digital. Después de 15 años, las empresas se dieron cuenta del engagement que podía generar un blog y convirtieron este hobby en un oficio redituable.

 

En esos 15 años se ha desarrollado y desvirtuado (o reenfocado) el oficio del escritor que adorna con imágenes y se ha convertido en el “Productor” y mezclador (collage) de imágenes, y que sólo contextualiza con el uso de unas pocas palabras.

 

Partiendo de la idea de que surge un grupo específico de estudio al segmentar al grupo de los escritores en bloggers y éstos a su vez en bloggers de estilo / moda; y estos últimos en Bloffers, se decidió hacer una investigación en la ciudad de Buenos Aires, Puebla y Ciudad de México, para detectar patrones de comportamiento y por lo tanto, consumo. El análisis se llevó a cabo en Octubre de 2014 y se comparó con análisis hechos en marzo de 2017. Cabe destacar que previo al análisis nos planteamos la hipótesis clara de que encontraríamos a un gran número de chicas con una gran presencia y seguridad, con un poder adquisitivo alto (por lo menos perteneciente al nivel socioeconómico B) que traería consigo un consumismo descomunal y gran independencia social y económica.

 

El Fashion Bloffer que es principalmente un curador de cultura pop, suele rodearse de otros ejemplares similares. Entre ellos se buscan, encuentran y reconocen tanto off como online. El primer encuentro suele ser a partir de un Hashtag y luego retuitean, siguen e impulsan sus publicaciones mutuamente.

Las publicaciones de los bloggers suelen generarse con dos objetivos en mente: ganar followers y ganar dinero. Si bien no son mutuamente excluyentes, cuando un Blogger no tiene suficientes followers, no tiene las armas necesarias para ganar dinero. Es por esto que primero tienen que interactuar con un gran grupo de Bloggers (preferentemente influencers) dentro de las redes sociales, esperando empatía y el tan esperado followback.

 

Para lograr todo esto se empieza con un primer paso: Un objetivo, generalmente un Benchmarking o varios: aquellos que sean como ellos (los bloggers) quieren ser, eso a lo que quieren representar. El Blogger generalmente se dedica a trabajar y construir todo eso a lo que quiere llegar mediante algo muy similar a las relaciones públicas en las redes sociales. Empezará por convencer a las pequeñas marcas e irá escalando poco a poco entre categorías. Ya sea que su objetivo sea tener el mejor blog del año, tener la embajaduría de una marca, o producir las portadas de una revista, el blogger termina siendo un fashionista (o fashionólogo si nos adherimos a la etimología previamente presentada).

 

 

Nada de lo que hemos mencionado sería posible sin la prótesis del Fashion Blogger: #not. El Fashion Blogger es un adicto al tecnoprosumo fashionista, es decir, a consumir / producir gran cantidad de información pseudo trendsettera a través de su Smartphone, aun cuando podría hacerlo desde su computadora personal, sin embargo el fácil acceso a la red en TODO momento hace del celular una herramienta indispensable. Tal es el apego a su prótesis que se ha desarrollado la búsqueda de tener un accesorio distinto para que combine con la mayoría de sus diversas prendas de vestir. La búsqueda del reflejo de su propia actitud en la prótesis, hace notar el arraigo que se ha generado en el sujeto.

 

 

Después de analizar aquello que los hace Fashion Bloggers nos dimos a la tarea de indagar entre sus aspiraciones e intentar correlacionarlas. Las variables confusas, al final apuntaron hacia un lugar muy claro: Ego y narcisismo. Todo se trata de “compartir”, de hablar de sí mismos a través de fotografías, instantes que suelen ser aspiracionales. Desde su viaje a París, hasta que su hijo (o mascota o pareja) tenga el outfit del momento antes que todos los demás. Cada uno de sus momentos se convierte en un accesorio a compartir con el único e inexorable destino de generar la mayor cantidad de likes posibles antes de perderse en el timeline.

 

En la búsqueda de su permanencia en esa efímera línea del tiempo, los bloggers buscan representar marcas y llegar a ser el brand ambassador. Lo que es muy similar a prostituirse con una o varias marcas a cambio de un espacio en su evento de moda en el que se supondría encontrar más clientes en potencia que mendigos en acción. Sí, reconozcamos que en un principio, las grandes empresas detectaron la influencia tan grande que puede tener un blogger cuando es líder de opinión y por eso los buscaron, mojaron y alimentaron después de la media noche. Ahora tenemos embajadores de puerta en puerta. Gracias por el modelo de negocios AVON.

 

Siendo serios, ¿qué se necesita para ser realmente un blogger exitoso que porta marcas a cambio de jugosas muestras gratis que realmente valgan la pena? Fácil: Ser egocéntrico y narcisista, o ser aspiracional como te dirían los que dominan la jerga del marketing.

 

Ser aspiracional se traduce en ser tentador y seductor, en mostrarte una mejor manera de vivir. Por lo tanto generalmente muestran su mejor actitud frente al mundo (sus followers). Sin embargo, como la luna, todos tienen un lado oscuro. Todo eso que te muestran, es falso. Ö (Ok, ok tal vez no sea una sorpresa pero usemos a Bauman para describirlo)

 

Generalmente las personas tienen una vida pública y una vida privada. Los representantes de los Bloffers tienen en cambio una vida pública, que son todos esos datos que generalmente sabemos de una persona determinada medianamente conocida; una vida privada que sólo comparten con sus más allegados, como la familia, pareja y besties; y una falsa vida privada, que es en donde aparentan perfección, y felicidad máxima llena de micro escenarios construidos para ser amados, empatizados, envidiados u odiados.
Los Fashion Bloggers son porque la moda es. Y son a partir de una base estética, generalmente la cultura pop aunada a las tendencias del momento y con un par de diseñadores puede generar una gran cantidad de likes.
Recordemos que la moda se puede definir como un cambio social específico (Simmel, 1904; Tarde, 1890) regular y no acumulativo (Benvenuto, 2000), que se despliega más allá de la indumentaria en múltiples sectores de la vida social. Es un cambio regulado, ya que se produce en intervalos constantes y, a menudo, cortos. No es acumulativo, ya que no agrega, reemplaza.
Es por ello que cuál producto de moda, los fashion bloggers están muriendo (o mutando), pues hay una nueva raza, los influencers, aunque pareciera que sólo hubo un cambio en la denominación. También notemos que ya casi no hay una construcción firme del blog sino de una (a veces) sólida estructura en redes sociales.

 

Si bien todos ellos parecen realmente useless para la industria son un gran canal de distribución de comunicación y medios para micro segmentos de líderes de opinión que están llevando de manera casi gratuita (con respecto a presupuestos tradicionales), la bandera de sus marcas. Así pues, no olvides el compartir el nuevo post de tu Fashion blogger / influencer /bloffer local, pues nunca sabes que souvenirs te va a traer del próximo fashion week al que asista.

Y recuerda: no seas un fashion blogger, se un influencer… o como se autodenominen ahora.